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martes, 24 de septiembre de 2013
martes, 16 de abril de 2013
'EL CORAZÓN DELATOR'
viernes, 29 de marzo de 2013
jueves, 1 de noviembre de 2012
ALLÁ VA, COMO EL CABALLO DE COPAS
Es necesario que establezca bien, por tanto, la diferencia entre mis gustos 'favoritos' y mis gustos 'especialmente favoritos'. Los primeros, tal cual, son eso, gustos. Pero los segundos tienen que ver con el impacto de lo nuevo, con la impresión más allá de elementos narrativos, de formas de escribir. Por eso son 'especiales'. Porque fueron los primeros. Los que me ayudaron a descubrir.
Tal fue para mí El monte de las ánimas de Bécquer, y a la misma me refería al principio. Y decía que allá va de nuevo porque ya la compartí aquí, aunque por no sé qué motivo los administradores de la página web en la que colgué la dramatización decidieron eliminar el archivo. Por eso he decidido volver a compartirlo. Por eso y porque le he añadido algunas mejoras. Por eso y porque hoy, tal día como hoy, 1 de noviembre, Bécquer la escribió "volviendo algunas veces la cabeza con miedo".
Espero que disfrute quien la escuche, eso sí, sin olvidar que lo recomendable es colocarse los cascos, cerrar los ojos y dejar que la imaginación trabaje.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
ARTE
jueves, 2 de agosto de 2012
INSPIRACIÓN
Aún palpita después de haber estado escribiendo.
Y entonces me levanto. Y veo un resplandor azulado colándose por la ventana. Esta noche hay luna llena, y en este preciso momento se encuentra justo en el centro del cielo. Y aquella ebullición hace que crea escuchar el aullido lejano de un lobo, de una criatura sobrenatural acaso.
Y mi corazón late deprisa ante lo romántico del momento.
viernes, 6 de julio de 2012
MARE
viernes, 4 de mayo de 2012
GARRA Y ALMA
sábado, 17 de marzo de 2012
EL VERDADERO AROMA DE LA CHAMPIONS
Ayer se celebró el sorteo de cuartos de final de la Liga de Campeones. Sorteo puro, sin condicionantes por el país o por la liguilla de clasificación. Esa circunstancia siempre ha permitido que a partir de esta ronda los amantes del fútbol comenzáramos a disfrutar ese tipo de eliminatorias memorables como las que antes citaba. Sin embargo, este año el bombo era un poco descafeinado. No estaban muchos grandes, como el propio United o el Inter, y los que sí están no dan la sensación de llegar al nivel de aquellas escuadras ni mucho menos. El Milan no es el de Ancelotti, el Chelsea no es el de Mourinho y el Bayern no es el de Hitzfeld. Fruto de la crisis económica o del creciente miedo a perder debido a las exigencias y expectativas, por el cual se apuesta por el juego físico resultadista y feo (véase al City de Mancini, aunque es cierto que el del italiano es un caso aparte), creo que cada vez habrá menos posibilidades de ver una eliminatoria abierta y con goles o, como mínimo, con muchas ocasiones de gol. Esos partidos en los que reinaba la tensión, en los que tomaban la palabra los futuros Balones de Oro. Partidos para grabar, enmarcar y recordar en años posteriores.
Por eso, tras el sorteo, quedé descontento. Porque sí, claro que como madridista quiero que el Real Madrid gane la Champions. No puedo tener más ganas de ello después de ya diez años. Pero puede que por esa carencia de eliminatorias míticas aún tenga una mayor necesidad de que el título venga precedido de duelos con los grandes. Para mí, lo ideal hubiera sido que los blancos se enfrentaran al Milan, al Bayern y al Barça. Los dos últimos aún pueden ser, pero el hecho de que tocara el APOEL me decepcionó un poco. Y es que sé que esta esencia del fútbol de siempre de la que vengo hablando no puede haberse marchado. Me lo confirma, por ejemplo, el haber disfrutado de la eliminatoria entre el Athletic Club y, de nuevo, qué casualidad que este equipo sea mencionado tantas veces, el Manchester United.
Muchos me dicen literalmente que soy un poco tonto. Que debería alegrarme por haber tocado un rival en teoría fácil y que pensar en las semifinales no sea para nada descabellado. Que seguramente si el Madrid gana la Champions luego piense que estas reflexiones eran una estupidez. Sin embargo, no creo que fuera a ser así. Precisamente porque recuerdo casi al dedillo duelos como el de la semifinal Madrid-Juve de la 2002-2003 en la que los merengues quedaron eliminados y me da un poco igual no acordarme del Madrid-Tottenham de cuartos de la temporada pasada. La diferencia está en la rivalidad, la competencia, el gusto real por el fútbol.
Ahora mismo soy como el yonqui que necesita su dosis. Y llevo esperándola mucho tiempo. El verdadero aroma de la Champions tendrá que esperar un poquito más este año. Si toda espera tiene su recompensa, entonces la mía deberá ser grandísima. Ojalá.
miércoles, 22 de febrero de 2012
SOBRE LAS MUJERES GUAPAS
lunes, 9 de enero de 2012
"USTED CONOCE MIS MÉTODOS, RITCHIE"
miércoles, 28 de diciembre de 2011
CARMEN STERNWOOD

Carmen Sternwood.
Yo también termino patas arriba.
lunes, 26 de diciembre de 2011
"ALLÁ VA, COMO EL CABALLO DE COPAS" (II)
Durante casi una semana he estado buscando efectos, grabándolos yo mismo y componiendo atmósferas sonoras. Pero, sobre todo, me he transportado a los helados montes de la Soria medieval. He cabalgado junto a Alonso y Beatriz. Me he estremecido al escuchar historias de ánimas que se levantan de sus tumbas.
Al final de cada día tenía que estirar las orejas, casi aplastadas por los cascos.
Pero eso ha sido lo de menos.
He de confesar que esto era algo que había soñado durante mucho tiempo. El grabar una dramatización de El monte de las ánimas, sin duda, mi leyenda preferida de Bécquer y una de las que me ha marcado desde la primera vez que la leí. Hoy, por fin, la tengo aquí, acabada. Y como diría el propio Gustavo: "Allá va, como el caballo de copas". Pues eso, allá va. Espero que el que quiera perder algo de su tiempo en escucharla disfrute tanto como yo lo he hecho componiéndola. Y que tenga que volver la vista atrás de vez en cuando...
"Allá va, como el caballo de copas" (un año después) (enlace)
sábado, 17 de diciembre de 2011
NAOMI WATTS
Me encanta el papel que hace en King Kong. Quizás por esa razón me la imagino siempre así, rodeada por ese halo de luz etérea. Como si fuera un ángel, sí. Tal cual.
Hace una semana emitieron esa película en la tele. Justo cuando la puse se encontraba en la secuencia en la que el Kong lucha contra los T-Rex. Una de las mejores, sin duda. Pero no mi favorita.
Cuando la bestia se encuentra en mitad de Central Park, destrozando todo lo que ve a su paso, desbordado por la cólera, llega el momento en que encuentra lo que buscaba. No puede hacer nada. Está paralizado. Lo único que desea es estar con ella. Contemplarla. El maldito Peter Jackson supo representar de forma perfecta esa sensación. No hay nada alrededor, tan sólo ellos dos, la bella y la bestia.
Precisamente esa misma tarde, antes de haber encendido la tele, tenía pensado ver Mulholland Drive. Y lo había hecho sin saber aún que también la protagonizaba Naomi. Ya he hablado otras veces de que un síntoma claro para comprobar si una película me ha gustado de verdad es el hecho de que, al final, me levante del sillón con un respingo. Hay otro más: el de buscar información en la Wikipedia. Información no de la película en sí, sino de lo que cuenta. En este caso fue para saber, para entender mejor qué es lo que cuenta. La recomiendo encarecidamente.
En definitiva, escribo sobre Naomi Watts porque se convirtió en el hilo que unió dos grandes sensaciones esa tarde. Porque casualmente el mismo día en que volví a deleitarme recordando la escena de Central Park de King Kong descubrí una grandiosa película. Y porque, como dije al principio, Naomi es guapa. Es muy guapa. Y también actúa bien, muy bien.
viernes, 2 de diciembre de 2011
LA CANCIÓN DE CLAUDIA

Bien Clint, bien.
viernes, 25 de noviembre de 2011
"ALLÁ VA, COMO EL CABALLO DE COPAS"
Este relato forma parte de mi lista de cuentos preferidos. Junto a El gato negro. Junto a Carmilla o El vampiro. Pero este tiene algo de especial. Probablemente porque fue el primero de esa lista. Porque la introducción, la majestuosa introducción estimula esa zonita tan peculiar del cerebro del ser humano, aquella que aún se estremece a pesar del avance científico. A pesar de que "ya está todo inventado".
Creo que voy a escribir un guión. Para adaptarlo a radio. Recuerdo que, hace no mucho, el programa Milenio 3 dramatizó la historia con motivo de la víspera del Día de Todos los Santos. Comencé a escucharla con mucha ilusión. Iban a dramatizar El monte de las ánimas... Sinceramente, me decepcionó mucho. Quizás por eso tengo clavada esa especie de espinita. Sí, voy a escribir ese guión.
Lo haré ambientándome, claro. Parecido a como Bécquer escribió la leyenda. Tan sólo espero no tener que volver mucho la cabeza, igual que él.
"Allá va, como el caballo de copas" (un año después) (enlace)
miércoles, 23 de noviembre de 2011
EL ENIGMA DEL FIN DE LOS TEMPLARIOS (IV). EL BAPHOMET
Hagamos ahora un pequeño receso en la narración de los acontecimientos para centrarnos en una cuestión de especial importancia. En los numerosos documentos que contienen todos los interrogatorios que se llevaron a cabo desde ese momento hasta 1311, aparece citado en no pocas ocasiones un enigmático nombre. No pertenece a ninguna lengua conocida. Nunca antes lo había escuchado nadie. Un nombre que ha pasado a la posteridad, convirtiéndose en un enigma no sólo dentro de este marco histórico en el que tuvieron lugar los acontecimientos que aquí nos ocupan, sino que se hace extensible al conjunto de misterios de la historia general. El enigma de Baphomet.
El objetivo de estos interrogatorios era claro: había que conseguir la confesión de los templarios arrestados. La acusación de herejía era la que más interesaba a los inquisidores, por motivos obvios. En la carta que Felipe IV había mandado a las autoridades francesas ya se exponían algunos puntos, como la supuesta adoración a ídolos con forma de cabeza, a partir de los cuales iban a estar enfocadas las preguntas.
Pero, ¿cómo surge el nombre de ‘Baphomet’ o ‘Bafomet’? Existen muchas teorías al respecto, pero ninguna certeza. Por un lado, se afirma que puede tener un significado cabalístico y que, leído al revés, significaría algo como “el Padre del Templo” o “paz universal de los hombres”; por otro, se cree que puede ser la unión de dos palabras griegas, ‘baphe’ y ‘meteos’, esto es, ‘bautismo’ e ‘iniciación’, respectivamente, en una clara alusión a los supuestos rituales de admisión en la orden. Sin embargo, la hipótesis más extendida es la de que se trata de una deformación occitana de alguna otra palabra. Se habla de que ésta puede ser de origen musulmán, dado que hay quien dice que ‘Baphomet’ es la deformación de ‘Mahomet’, esto es, Mahoma. ¿Por qué precisamente de este nombre? Hay que tener en cuenta dos cosas, la primera, que, como hemos apuntado, se estaba “demostrando” que los templarios adoraban a un ídolo, y la segunda, que en Europa existía la creencia de que los musulmanes era idólatras, aunque en realidad hoy sabemos que no es así –de hecho, los cristianos, con las distintas imágenes de Cristo y la Virgen, sí que lo son–. De este modo, se dio por supuesto que durante las Cruzadas los Caballeros del Temple habían adoptado las costumbres del enemigo musulmán. Parece ser que esta idea empezó a difundirse promovida por Felipe IV, justificando así el hecho de que fracasaran en su misión de recuperar Tierra Santa, dado que Dios les habría dado la espalda, y fue además uno de los puntos principales de los interrogatorios inquisitoriales y la razón definitiva para que se crearan sospechas en cuanto a ese supuesto ídolo. En base a esto, existe la teoría de que el nombre de Baphomet lo habría pronunciado por primera vez un caballero occitano que habría sido cuestionado sobre el supuesto ídolo de los templarios. Éste afirmó que lo había visto y que se dirigían a él con el nombre que ya ha pasado a la historia, sólo que en realidad quería decir ‘Mahoma’, quizás influenciado por esa creencia cada vez más extendida del culto musulmán por parte de los templarios.
A pesar de estas teorías, el primero que definió el ídolo al ser interrogado fue el hermano Gaucerant de la encomienda de Montpézant, diciendo que se trataba de una imagen barbura “in figuram baffometi”, es decir, “con la forma de un ‘bafomet’”, como si esa palabra sí que fuera conocida, al menos, por sus hermanos, para referirse a esa talla.
Esta descripción de la cabeza con barba ensortijada “como la de los negros”, quizás también en relación con los musulmanes, se repite en otros testimonios; sin embargo, lo más representativo de las declaraciones de los templarios acerca de los baphomets son las diferencias entre estas descripciones. Algunos presentaban al ídolo como una cabeza, no sólo barbuda, sino con varias caras, otros afirmaban que tenía seis pies, dos delante, dos a los lados y dos detrás. Se hablaba también del material del que estaba confeccionado, aspecto en el que se difería de igual forma: de plata, de oro, de madera, de metal,… Incluso hubo quien llegó a afirmar que se trataba de cráneos humanos.
Otra descripción extendida, y que se diferencia de las anteriores, es la que presenta al ídolo Baphomet como “un gran macho cabrío sentado en un trono y entre sus cuernos lucía una antorcha encendida. Sobre la frente llevaba la estrella de cinco puntas, o pentagrama. Una de sus manos señalaba hacia lo alto, mostrando el signo del ocultismo, con la Luna Blanca de Chesed hacia arriba y la Luna Negra de Gebrugah hacia abajo. En el seno llevaba un caduceo, la vara delgada rodeada por dos serpientes que era el antiguo símbolo de Mercurio y que representa la actividad y la renovación. El vientre era de escamas y uno de sus brazos era femenino y otro masculino. Esta misma representación existe todavía hoy en las cartas del Tarot y simboliza la fuerza de la creación, la imaginación creadora y la inventiva práctica.” (Masiá Vericat, 2004:177-78).
En lo que sí solían coincidir todos era en que a esos ídolos se les rendía culto, se les adoraba y se les llamaba “Salvador” porque les proporcionaba poder y riqueza. Sin embargo, por regla general seguían difiriendo en los tipos de rituales descritos, aunque a veces existían ciertas semejanzas. Bernardo de Salgues y Bernardo de Silva, que fueron asistentes ocasionales a algunos de los capítulos que celebraban los templarios, afirmaron que la cabeza hablaba. Sostenían, además, que en uno de los rituales se presentó en forma de gato, prometió buenas cosechas y contestó a las preguntas que se le hicieron. Por último, aparecieron otros “demonios” en forma de mujer para satisfacer a los asistentes.
Llegados a este punto, hay que tener muy en cuenta un aspecto, y es que era frecuente que en los interrogatorios los acusados utilizaran la palabra “diablo” o “demonio” en las descripciones del supuesto ídolo, pero no se debe dar mucha credibilidad a los testimonios en ese sentido, dado que la insistencia de los inquisidores en ese tipo de preguntas relacionadas con la idolatría, añadida a las torturas, al hecho de que otros hermanos ya hubieran sido condenados al no decir lo que los inquisidores querían y a los “privilegios” durante el período de encarcelamiento –a Bernard de Salgues y Bertrand de Silva les quitaron los grilletes– si finalmente cedían, hacía que los acusados acabaran afirmando casi cualquier cosa. De este modo, los inquisidores conseguían que una simple mención a una supuesta talla con forma de cabeza pasara a convertirse en un culto a un ídolo que no era Dios, y de ahí en una adoración al diablo –lo cual no era muy difícil, teniendo en cuenta que la idolatría ya de por sí se consideraba una práctica herética y que, además, todo lo que no era adorar a Dios y sí a otros ídolos, era, por extensión, adorar al diablo–, favoreciendo así el hecho de conseguir justificaciones para una condena, que era, como apuntamos al comienzo de este apartado, el objetivo final.
En definitiva, nunca se logró demostrar la existencia del Baphomet. Hay hipótesis que afirman que no hubo ninguna talla con forma de cabeza a la que se adoraba, y prueba de ello sería que nunca se encontraron ninguno de esos ídolos, y que el nombre no aparece en ningún documento templario, además de las divergentes descripciones que, más que nada, se hacían para que cesasen las torturas. Sin embargo, muchos investigadores creen firmemente en que el Baphomet verdaderamente existió y que era adorado. Una de las razones que se apuntan para ello es que era la representación de la cabeza de San Juan Bautista –otros aseveran que en su origen fue su propio cráneo–, de gran significado para los templarios, dado que levantaron numerosos templos en su honor. No sería descabellado porque que se enmarcaría dentro de la tradición de diferentes culturas de adoración de cabezas cortadas, tal y como explica Mariano J. Vázquez Alonso (2005:190-91). Por último, el hecho de que se describiera de varias formas respondería a que había diferentes representaciones del Baphomet.
jueves, 17 de noviembre de 2011
MOMENTO RADIO
La dramatización está hecha para aficionados al personaje del Conde. Tanto el de la novela como el del cine. Lógico, si se tiene en cuenta que se pretendía homenajear el centerario de obra de Stoker y el 150 aniversario de la muerte de éste.
Tiene esa atmósfera perturbadora, sí. Mantiene la tensión. Lo he escuchado con la luz bajita, como aconseja Plans al principio. Para que la imaginación se pusiera manos a la obra. Con esa magia que sólo transmite la radio.
Bien, acabo de darme cuenta de que últimamente sólo hablo de vampiros. Pues lo siento, es que me gustan mucho.

http://www.miedoteca.com/2011/06/el-discipulo-de-dracula.html
sábado, 12 de noviembre de 2011
DUPIN Y HOLMES, O EL PENSAMIENTO DEDUCTIVO
Me he comprado una libretita. Para apuntar cosas. Para que no se me olviden las ideas. Y resulta que estaba en la cama del hospital, tras mi artroscopia en la rodilla, leyendo El misterio de María Roget, cuando me encuentro con la siguiente intervención del brillante Dupin:
“-No creo necesario decirle –comentó Dupin al terminar la lectura de las notas– que es éste un caso bastante más complicado que el de la rue Morgue, del cual se diferencia en un punto muy importante. Esto es un ejemplo del crimen cruel, pero ordinario. No hallamos en él nada que sea particularmente exagerado o excesivo. Le ruego que se fije en que, por esta razón, ha parecido sencillo el misterio, aunque aquélla sea precisamente el motivo por el cual hubo de considerarse como más difícil de resolver.
Por esto, desde un principio, se consideró superfluo ofrecer una recompensa. Los pedantes auxiliares de G*** eran demasiado superiores como para comprender cómo y por qué podía haberse cometido semejante crimen. Su imaginación les permitía idear un modo (o varios), un motivo (o varios), y como no era imposible que uno de tan numerosos medios y motivos fuese el único cierto, creyeron como demostrado que el real había de ser uno de aquéllos. Pero la facilidad con que concibieron ideas tan diferentes, y hasta el carácter verosímil con que cada una estaba revestida, debieron haber sido tomados por indicios de la dificultad antes que de la facilidad atribuida a la explicación del enigma.”
Y, naturalmente, en seguida se me vino a la cabeza la famosa frase que Poe pone en boca del mismo personaje en Los crímenes de la rue Morgue:
“Yo creo que si este misterio se ha considerado como insoluble, por la misma razón debería ser fácil de resolver, y me refiero al outre carácter de sus circunstancias. La Policía se ha confundido por la ausencia aparente de motivos que justifiquen no el crimen, sino la atrocidad con que ha sido cometido. Asimismo, les confunde la aparente imposibilidad de conciliar las voces que disputaban con la circunstancia de no haber sido hallada arriba sino a madmoiselle L’Espanaye asesinada y no encontrar la forma de que nadie saliera del piso sin ser visto por las personas que subían por las escaleras. El extraño desorden de la habitación; el cadáver metido con la cabeza hacia abajo en la chimenea; la mutilación espantosa del cuerpo de la anciana, todas estas consideraciones, con las ya descritas y otras no dignas de mención, han sido suficientes para paralizar sus facultades, haciendo que fracasara por completo la tan traída y llevada perspicacia de los agentes del Gobierno. Han caído en el grande, aunque común error de confundir lo insospechado con lo abstruso.”
El paralelismo es más que obvio, pienso yo. En el caso de la rue Morgue, nos encontramos, según cuenta Dupin, con un misterio considerado por la policía como de difícil solución ante su imposibilidad de encontrar una explicación lógica de lo sucedido. Sin embargo, la dificultad para este “razonador” es mínima. Ocurre totalmente lo contrario con el caso de María Roget: al haber múltiples soluciones de carácter verosímil posibles, la policía opina que no habrá problemas para encontrar la verdadera, dado que ésta será una de aquéllas, aún sin haberlo comprobado, añado yo, suponiendo que esta es la deducción del personaje. Por el contrario, Dupin lo considera “más complicado que el de la rue Morgue”.
A partir de ese momento, y por esa misma razón, lleva a cabo un proceso de búsqueda de la verdad diferente al que puso en práctica en el primero de los misterios, y comienza a argumentar por qué algunos de los razonamientos que habían aparecido en ciertos periódicos dando posibles explicaciones al crimen y abriendo nuevas vías de investigación son falsos. Esto es, ante las numerosas posibilidades, lo que hace es ir descartando para, al final, llegar a la que no se pueda tildar de imposible, la cual será la verdadera. ¿Y no recuerda este modo de proceder a la también célebre frase de Conan Doyle: “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”? ¿Nos encontramos, por tanto, ante una nueva prueba que demuestra la influencia que los cuentos protagonizados por Dupin tuvieron en el creador de Sherlock Holmes? No olvidemos que en el comienzo del relato La caja de cartón –que en muchas ediciones aparece en El paciente interno, por el hecho de que el anterior fue retirado durante un tiempo– Holmes lleva a cabo un proceso deductivo para saber lo que Watson, callado, estaba pensando en ese momento. Cuando su compañero, sorprendido, le pregunta cómo pudo haberlo “adivinado”, el detective, antes de explicarle todo ese proceso paso por paso, le dice:
“-Recuerde –dijo– que hace algún tiempo, cuando le leí un párrafo de Poe en el que un acertado conversador sigue los pensamientos no verbalizados de su compañero, usted se inclinaba a considerar el asunto como un simple tour-de-force del autor. Al observar yo que que yo mismo tenía la costumbre de hacer constantemente esto mismo, usted expresó cierta incredulidad.”
El “acertado conversador” no es otro que Dupin, y el párrafo al que Holmes se refiere pertenece a Los crímenes de la rue Morgue, cuando el personaje de Poe deduce también lo que su acompañante está pensando mientras los dos pasean por la calle.
Me encanta encontrarme con estas cositas. Con estas conexiones. Y ahora tengo mi libreta. Para que no se me olviden cuando las encuentro, como ya he dicho. Tan sólo espero que ahora me acuerde siempre de llevar un bolígrafo en el bolsillo.
viernes, 4 de noviembre de 2011
EL NOSFERATU, EL VAMPIRO











