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miércoles, 5 de septiembre de 2012

ARTE

Hay muchas formas de hacer cine, y lo cierto es que he aprendido a ser bastante tolerante en ese sentido. Porque lo que prima es el buen sabor de boca final. Un largometraje de ficción pretende contar cosas, igual que un libro o una dramatización de radio y, al ver, leer o escuchar una historia por primera vez, lo más importante es estar satisfecho por haber experimentado sensaciones, sean de la naturaleza que sean. Es cuando puede palparse el notable éxito de la historia, porque el público no ha reparado aún en los detalles técnicos. Ya habrá tiempo de ese tipo de análisis en posteriores revisiones.

Hay muchas formas de hacer cine, pero existe una diferencia entre hacer una película y hacer arte. Porque es que esto es arte, coño:


El hombre que sabía demasiado, A. Hitchcock (1956)








domingo, 5 de febrero de 2012

RECUERDOS

"Es curioso lo que uno puede recordar, porque yo no me acuerdo cuándo nací, ni recuerdo mi primer regalo de Navidad, ni tampoco sé cuándo salí de excursión por primera vez...

Pero sí recuerdo la primera vez que oí la voz más dulce del mundo entero. Yo nunca había visto nada tan hermoso en toda mi vida. Era como un ángel."

Forrest Gump (1994)



Memora selectiva. Maravillosamente imprevisible.

viernes, 13 de enero de 2012

PRAGMATISMO Y FUNCIONALIDAD

"Tienes dos formas de hacer el trabajo: la mía o la puta calle."



Más alto sí, pero más claro imposible.

lunes, 9 de enero de 2012

"USTED CONOCE MIS MÉTODOS, RITCHIE"


"Es uno de aquellos casos en los que quien razona puede producir un efecto que le parece notable a su interlocutor, porque a éste se le ha escapado el pequeño detalle que es la base de la deducción."
Conan Doyle, La aventura del jorobado

Mi maldita tendencia al prejuicio me la estaba jugando otra vez más. Allá por 2009, soltaba rayos y truenos por mi boca al ver continuamente promocionada la película “Sherlock Holmes” dirigida por Guy Ritchie. ¿Convertir al fabuloso personaje de Sir Arthur Conan Doyle en un guerrero saltimbanqui a la altura de lo que hicieron con Van Helsing, por ejemplo, hacía unos años? No, por favor. En absoluto. No podían cometer tal sacrilegio.
Más o menos un año después, me decidí a verla. En parte para comprobar sí, efectivamente y tal como me habían dicho, era una película divertida y entretenida; en parte para poder emitir un juicio valorativo por mi propia cuenta. Porque no es malo criticar negativamente, pero sí hacerlo cuando no sabes qué es lo que estás criticando.
Una vez hubo terminado el film, me di cuenta de que no podía haber estado más equivocado en un primer momento. Evidentemente los personajes que Ritchie muestra en su película no son una representación estrictamente fiel de los originales de Conan Doyle, pero igual de cierto es que esa diferencia no es tan grande como en un primer momento puede pensarse. Los amantes de los relatos originales opinan seguro igual que yo. Y es que la esencia de los personajes clásicos, de las relaciones entre ellos, se mantiene. Tanto esta primera película, como su secuela, recientemente estrenada, reflejan muy bien esa personalidad extravagante tan particular de Holmes. El detective es desordenado, prácticamente siempre está encerrado en su casa de Baker Street, con la atención siempre puesta en la resolución de algún caso, recordando otros pasados y solucionados con éxito o realizando experimentos químicos. A Holmes le cuesta relacionarse con la gente porque sólo vive por y para sus casos, por y para los verdaderos retos, no para la vida cotidiana y monótona. Es un buen boxeador y luchador cuerpo a cuerpo. Está en plena forma. Se disfraza muy bien y muchas veces desaparece durante algún tiempo sin que nadie sepa dónde está.
Por su parte, el profesor Watson es su único y verdadero amigo. Su vida, sin embargo, sigue un camino diferente. Él sí evoluciona: se casa y abandona el domicilio en Baker Street, con lo cual se aparta un poco de Holmes. A pesar de ello, en el fondo ansía seguir viviendo “aventuras” con él. Éste, por su parte, también prefiere estar acompañado por su amigo en sus investigaciones, y por eso siempre se lo pide. Además, intenta “adiestrarlo” en su forma de sacar conclusiones. De ahí la famosa frase: “Usted conoce mis métodos, Watson.”
Todo lo que acabo de enumerar son rasgos que aparecen en los relatos originales de Conan Doyle. Todo ello, del mismo modo, se ve reflejado en las dos películas de Guy Ritchie. Algunos elementos un tanto exagerados, sí, pero, como apuntaba antes, la esencia se mantiene. Todo el universo holmesiano, en general, está muy bien reflejado, destacando sobre todo, en mi opinión, la plasmación de la personalidad excéntrica de Holmes. Es más, creo que una de las particularidades del montaje de las películas de Ritchie, esas sucesiones de planos cortos tanto ralentizados como acelerados, son perfectas para reflejar los procesos deductivos –o inductivos, aunque ese sería otro tema– que el detective lleva a cabo a partir de la observación de los detalles que tan recurrentes son en los relatos.
Guy Ritchie ha sabido manejar muy bien lo que le fue puesto en las manos. Como en la mayoría de sus películas, por otra parte. Porque no sólo ha hecho una muy buena adaptación, sino que también logra que los que no conocían el Canon holmesiano lo pasen bien con unas tramas entretenidas y bien construidas, aunque no reparen en que tras lo más comercial hay un profundo respeto por lo clásico y original. Porque ha logrado convencer con creces a un amante del Holmes literario que partía desde el más puro escepticismo hasta justo antes de ver la primera de estas adaptaciones al cine. Es como si el propio Conan Doyle, atravesando la barrera del tiempo, esa que tan sólo la literatura, la radio y la imaginación pueden esquivar con total libertad, se hubiera dirigido al director inglés tomando el papel de su detective: “Usted conoce mis métodos, Ritchie. Aplíquelos.”

jueves, 29 de diciembre de 2011

EL RETRATO DE LAURA

"Como obra de arte, no podía encontrarse nada más admirable que la pintura misma. Pero ni la factura de la obra, ni la inmortal belleza de aquel semblante, podían haber sido lo que tan repentinamente y con tal vehemencia me había impresionado entonces, y menos aún que mi fantasía, conmovida en su duermevela, hubiese confundido aquella cabeza con la de un ser vivo.

[...]

Había adivinado que el encanto de aquella pintura consistía en una absoluta semejanza con la vida en su expresión, que primero me había estremecido y, finalmente, me desconcertó, subyugándome y anonadándome.

[...]

Era una joven de particular belleza y no menos amable que llena de jovialidad. [...]"

El retrato oval (1842)




Laura (1944)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CARMEN STERNWOOD

"Se mordió el labio, torció la cabeza un poco y me miró de reojo. Bajó los párpados hasta que las pestañas casi le acariciaron las mejillas y luego los alzó muy despacio, como si fueran un telón teatral: un truco con el que llegaría a familiarizarme, destinado a lograr que me tumbara patas arriba."


El sueño eterno



Carmen Sternwood.

Yo también termino patas arriba.

sábado, 17 de diciembre de 2011

NAOMI WATTS

Naomi Watts es guapa. Eso es un hecho objetivo.

Me encanta el papel que hace en King Kong. Quizás por esa razón me la imagino siempre así, rodeada por ese halo de luz etérea. Como si fuera un ángel, sí. Tal cual.

Hace una semana emitieron esa película en la tele. Justo cuando la puse se encontraba en la secuencia en la que el Kong lucha contra los T-Rex. Una de las mejores, sin duda. Pero no mi favorita.

Cuando la bestia se encuentra en mitad de Central Park, destrozando todo lo que ve a su paso, desbordado por la cólera, llega el momento en que encuentra lo que buscaba. No puede hacer nada. Está paralizado. Lo único que desea es estar con ella. Contemplarla. El maldito Peter Jackson supo representar de forma perfecta esa sensación. No hay nada alrededor, tan sólo ellos dos, la bella y la bestia.




Precisamente esa misma tarde, antes de haber encendido la tele, tenía pensado ver Mulholland Drive. Y lo había hecho sin saber aún que también la protagonizaba Naomi. Ya he hablado otras veces de que un síntoma claro para comprobar si una película me ha gustado de verdad es el hecho de que, al final, me levante del sillón con un respingo. Hay otro más: el de buscar información en la Wikipedia. Información no de la película en sí, sino de lo que cuenta. En este caso fue para saber, para entender mejor qué es lo que cuenta. La recomiendo encarecidamente.


(Ficha de Mulholland Drive)


En definitiva, escribo sobre Naomi Watts porque se convirtió en el hilo que unió dos grandes sensaciones esa tarde. Porque casualmente el mismo día en que volví a deleitarme recordando la escena de Central Park de King Kong descubrí una grandiosa película. Y porque, como dije al principio, Naomi es guapa. Es muy guapa. Y también actúa bien, muy bien.

viernes, 2 de diciembre de 2011

LA CANCIÓN DE CLAUDIA


"Algunos años más tarde, la señora Ansonia Feathers hizo el arduo viaje hasta el condado de Hodgeman para visitar el último lugar de descanso de su única hija.
Había pasado mucho tiempo desde que William Munny desapareciera con los niños… algunos dijeron que a San Francisco, donde se rumoreaba que prosperó en la venta de provisiones.
Y no había nada en la tumba que explicara a la señora Feathers por qué su única hija se había casado con un conocido ladrón y asesino, un hombre notoriamente vicioso y de carácter inmoderado."






Bien Clint, bien.

lunes, 24 de octubre de 2011

LA FOTO DE MINA



La canción provoca que la voz me abandone. Y siempre que comienza a tocar sus notas en mi cabeza es porque la sangre afilada me baña el cerebro. Es lista y sabe que me ayuda a abstraerme. Es lista y aparece y viene a mí. Juro que noto un puño apretándome el corazón cuando escucho que ya afina y que el violín corta.

La escena de la película es magnífica, incluyendo ese constante homenaje de Coppola a la sombra del Nosferatu de setenta años antes. La foto de Mina. El eco del pasado que se funde con el presente.




domingo, 23 de octubre de 2011

A LA MANERA DE CARLITO

Cuando vi esta escena por primera vez, proyectada en la pared, estando con mis amigos en la que hoy es mi casa, antes de que la reformaran y me mudara, lo pensé claramente: "Tengo que encontrar esta banda sonora". Me costó bastante descargármela, pero al final lo conseguí. Estas dos secuencias son algunas de las razones por las que Carlito's Way es una de mis películas favoritas. Probablemente la número uno. De nuevo por la música, por la atmósfera.

"Cuando estás en chirona, pasas mucho tiempo pensando en quién verás el primer día que salgas. El segundo, el tercero... pero, cuando sales, todos tienen una cara diferente a como la recordabas. En esa situación, rezas para que haya una cara que no haya cambiado. Que alguien aún te conozca y te mire como siempre lo hizo."




domingo, 9 de octubre de 2011

ATRACTORES

- ¿Aún piensas en nosotros... juntos?

- Bueno, se me pasa por la mente de vez en cuando.

- ¿Y...?

- Bueno, por mi cabeza pasan muchas cosas. Podría reproducir toda la película de nuestra vida en un segundo: BOOM! Nos enamoramos, nos casamos, tenemos hijos, nuestros hijos se hacen mayores como nosotros, tumba doble en el cementerio... todo eso...




Puede que sea una mariconada, pero es que las historias estas de amor me enganchan, chico.

Y muy guapa la peli. Me he pegado una buena sesión de Wikipedia sobre la Teoría del caos.

viernes, 7 de octubre de 2011

LAS PELÍCULAS DE MI VIDA (I). BATMAN BEGINS




Recuerdo muy bien las películas que me han hecho levantarme del sillón tras el final. Me refiero a levantarme por la emoción, a no poder permanecer sentado debido a un respingo causado por la adrenalina. Sí, me acuerdo de todas. Supongo que porque no han sido muchas. Esta, sin duda, entra dentro de la lista.

Mi idilio con el caballero oscuro comenzó hace bastante tiempo, mucho antes de ver el largometraje protagonista de esta primera edición de Las películas de mi vida. Que se lo digan a mi padre, que se tragó conmigo una y otra vez Batman y Batman vuelve. Pero, cuando me puse a pensar con qué película comenzar, no tuve dudas. Que me disculpe Tim Burton. Ya le tocará a él.

Me decidí a ver Batman begins un día por la mañana que no fui a la universidad. No me acuerdo de si fue martes o miércoles, pero el año era 2008 seguro, tres después de que se estrenara. ¿Que por qué tardé tanto? Recuerdo perfectamente que cuando la anunciaban por la tele no me hacía mucha ilusión. Solía pasarme cuando se estrenaban esta clase de remakes. Yo tenía en mi cabeza el Batman interpretado por el gran Michael Keaton –dicho sea de paso, el mejor Bruce Wayne, para mí–, y me resistía a que, de algún modo, me lo cambiaran. Con el tiempo he mejorado ese defecto.

La película me enganchó desde el principio. Yo no soy un experto en cómics de Batman, pero puedo jurar que era como si estuviera viendo reflejadas en la pantalla las páginas con las viñetas protagonizadas por el hombre-murciélago. Uno de los ingredientes principales que debe tener una película para ‘atraparme’ de verdad es la atmósfera, que consiga que pueda sentirme como si estuviera ahí dentro. La de Batman begins es impresionante. Su música, su oscuridad.

Me encanta que se dé una justificación al hecho de que Bruce Wayne tenga que enmascararse: “La teatralidad y el engaño son poderosos aliados.”, que todo se envuelva de un halo de realidad. Me encantan, por supuesto, las clásicas apariciones de Batman de la nada: -“¿Dónde coño estás?”, y Bruce, contestando con un susurro a su espalda: -“Aquí.”

Pero volvamos a donde comenzamos. A mi muelle en el culo tras ver la última escena. Esa última escena… Me es inevitable tener que volver a hablar de la película Batman de 1989. Ya he dicho que fue ahí donde conocí el personaje. Por tanto, lo conocí con el Joker. Curiosamente no lo eché en falta en Batman begins. Así de buena me estaba pareciendo. Pero es que aún faltaba la escena final. Con Batman y Gordon en la azotea de la comisaría. Con la batseñal encendida. Con la música haciéndose cada vez más audible. Y, justo en el culmen del fade in, se le da la vuelta a la carta. Pues eso, que inevitablemente me levanté del sillón.

Después de verla me leí El largo Halloween y La broma asesina. También me pasé viendo trailers y buscando información de El caballero oscuro hasta que fui al cine, ese mismo verano. Por supuesto, tocará hablar de esta secuela.

“-Justiciero sólo es un hombre perdido en su loco afán de

satisfacción personal. Pueden acabar con él o encerrarle. Pero si consigues ser algo más que un hombre, si te entregas a un ideal, si nadie puede detenerte, te conviertes en algo muy diferente.

-¿En qué?

-En una leyenda, señor Wayne.”

En la leyenda del caballero oscuro.