LIBERTAD
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viernes, 29 de marzo de 2013
jueves, 1 de noviembre de 2012
ALLÁ VA, COMO EL CABALLO DE COPAS
Y allá va, efectivamente, de nuevo, porque hace casi un año decidí adaptar una de mis narraciones favoritas, de mis 'especialmente favoritas', a formato radiofónico. Los gustos que forman parte de esa selecta lista no son muchas veces los mejores desde el punto de vista técnico o estético. Ese no es requisito imprescindible. Me pasa, por ejemplo, con El gato negro de Poe, que cuando la leí con 14 años se convirtió en mi preferida de aquellas Narraciones extraordinarias. La razón no soy capaz de determinarla con seguridad. Los elementos primarios, el hombre, el animal, la oscuridad. Tal vez. Lo que sí puedo aseverar es que hubo otras, como El hundimiento de la Casa de Usher, que en aquel momento no entendí, pero que, al releerlas con más experiencia y más callos en el cerebro, no pudieron menos que pasar a engrosar mi lista de 'favoritas'. Pero nunca iban a suponer lo mismo para mí que El gato negro.
Es necesario que establezca bien, por tanto, la diferencia entre mis gustos 'favoritos' y mis gustos 'especialmente favoritos'. Los primeros, tal cual, son eso, gustos. Pero los segundos tienen que ver con el impacto de lo nuevo, con la impresión más allá de elementos narrativos, de formas de escribir. Por eso son 'especiales'. Porque fueron los primeros. Los que me ayudaron a descubrir.
Tal fue para mí El monte de las ánimas de Bécquer, y a la misma me refería al principio. Y decía que allá va de nuevo porque ya la compartí aquí, aunque por no sé qué motivo los administradores de la página web en la que colgué la dramatización decidieron eliminar el archivo. Por eso he decidido volver a compartirlo. Por eso y porque le he añadido algunas mejoras. Por eso y porque hoy, tal día como hoy, 1 de noviembre, Bécquer la escribió "volviendo algunas veces la cabeza con miedo".
Espero que disfrute quien la escuche, eso sí, sin olvidar que lo recomendable es colocarse los cascos, cerrar los ojos y dejar que la imaginación trabaje.
Es necesario que establezca bien, por tanto, la diferencia entre mis gustos 'favoritos' y mis gustos 'especialmente favoritos'. Los primeros, tal cual, son eso, gustos. Pero los segundos tienen que ver con el impacto de lo nuevo, con la impresión más allá de elementos narrativos, de formas de escribir. Por eso son 'especiales'. Porque fueron los primeros. Los que me ayudaron a descubrir.
Tal fue para mí El monte de las ánimas de Bécquer, y a la misma me refería al principio. Y decía que allá va de nuevo porque ya la compartí aquí, aunque por no sé qué motivo los administradores de la página web en la que colgué la dramatización decidieron eliminar el archivo. Por eso he decidido volver a compartirlo. Por eso y porque le he añadido algunas mejoras. Por eso y porque hoy, tal día como hoy, 1 de noviembre, Bécquer la escribió "volviendo algunas veces la cabeza con miedo".
Espero que disfrute quien la escuche, eso sí, sin olvidar que lo recomendable es colocarse los cascos, cerrar los ojos y dejar que la imaginación trabaje.
viernes, 12 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
ARTE
Hay muchas formas de hacer cine, y lo cierto es que he aprendido a ser bastante tolerante en ese sentido. Porque lo que prima es el buen sabor de boca final. Un largometraje de ficción pretende contar cosas, igual que un libro o una dramatización de radio y, al ver, leer o escuchar una historia por primera vez, lo más importante es estar satisfecho por haber experimentado sensaciones, sean de la naturaleza que sean. Es cuando puede palparse el notable éxito de la historia, porque el público no ha reparado aún en los detalles técnicos. Ya habrá tiempo de ese tipo de análisis en posteriores revisiones.
Hay muchas formas de hacer cine, pero existe una diferencia entre hacer una película y hacer arte. Porque es que esto es arte, coño:
El hombre que sabía demasiado, A. Hitchcock (1956)
jueves, 2 de agosto de 2012
INSPIRACIÓN
No puedo dormir. Soy incapaz porque mi mente ebulle, porque genera ideas.
Aún palpita después de haber estado escribiendo.
Y entonces me levanto. Y veo un resplandor azulado colándose por la ventana. Esta noche hay luna llena, y en este preciso momento se encuentra justo en el centro del cielo. Y aquella ebullición hace que crea escuchar el aullido lejano de un lobo, de una criatura sobrenatural acaso.
Y mi corazón late deprisa ante lo romántico del momento.
viernes, 6 de julio de 2012
MARE
"De los cuadros que acariciaba su artificiosa fantasía, y que alcanzaban, pincelada a pincelada, una vaguedad ante la cual yo me estremecía del modo más espeluznante, pues me sobrecogía sin saber por qué; de aquellos cuadros (tan vívidos que sus imágenes están ahora delante de mí), yo me esforzaría inútilmente en sacar más de una pequeña porción que cupiese en los estrechos límites de las palabras escritas. Por su absoluta sencillez, por la limpidez de sus perfiles, me retenían y me intimidaban la atención. Si jamás un mortal pudo pintar una idea, ese mortal fue Roderick Usher. Para mí a lo menos -en las circunstancias que me rodeaban- brotaba de las puras abstracciones que aquel hipocondríaco se ingeniaba para trasladar al lienzo, una intensidad de intolerabe terror del cual no había sentido yo ni una sombra ni aun en la contemplación de las tan resplandecientes y, con todo, demasiado concretas ensoñaciones de Fuseli."
El hundimiento de la Casa de Usher, E. A. Poe (1839)
La pesadilla, J. H. Fuseli (1781)
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